viernes, 4 de julio de 2014

El Símbolo Encontrado





Por Jeremías Martell

Cuando Arístides fue elegido por primera vez al Trono de la Logia, inmediatamente se apropió del título Maestro de Logia. Ni siquiera tuvo la sensatez de presentarse como el “Elegido” Maestro de Logia. En su desesperación por salir de la sombra del padre lo único que ha logrado es la mofa de muchos. Como ha de esperarse en las logias, siempre a su espalda.  Porque, como en el caso de uno de sus mentores, Sebastiana, nadie quiere darle la cortesía de un sincero insulto.

No ha de sorprender que fuera Sebastiana quien alentó a Arístides a usar el título de Maestro de Logia antes de haber sido instalado al Trono.

Ya han pasado 4 años desde que Arístides y su claque se apoderaron del Trono de la Muy Respetable Logia Hijos de Luz del Alba. Han sido tantas mentiras, tantas leyes y costumbres quebrantadas, tantos posibles usurpadores enviados al destierro por sus hábiles artimañas, sólo por lograr y mantenerse en el poder, que importaría uno más.

Arístides quería usar el Símbolo de un Ex Maestro de Logia… sin merecerlo.

Aunque en el principio no lo reconocía como tal, eso es lo más importante para él. Ese símbolo es lo único que le falta para compararse a su padre en su vida de logias. El ultimo escalón antes de poder superarlo y posiblemente salir de la sombra de su padre.

Arístides no podía esperar más.  

De igual forma que no pudo esperar a ganarse el privilegio de estar sentado en el Trono de la Logia, tampoco puede esperar para usar el Símbolo de un Ex Maestro de Logia. Para poder usar ese símbolo se tiene que ser un EX Maestro de Logia. Se tuvo que haber hecho un buen trabajo como Maestro de Logia. Se necesita que la logia lo recomiende para tal honor. Se tiene que dejar el Trono y rendir el poder.

Arístides no quiere eso. Él lo quiere todo.

-Eso no importa.
Le dijo Sebastiana.

-Póntelo ya.
Completaba Ramona.

Así como petulante petunia, con ese falso acento de la Madre Patria y barato cigarro en mano, se paseaba por las logias con el símbolo de Ex Maestro de Logia. Sin merecerlo se pavonea con el símbolo que su padre y otros ganaron… con el segundo más caro que se pudo comprar.              

viernes, 13 de junio de 2014

De Vista: Me desquito




Por Jeremías Martell



La Gaceta Semanal es la única forma de desquite que le quedaba al Diputado Gran Maestro Orta. Al no reconocer a Jeremías como Hermano de Logia no había forma de ponerlo bajo proceso penal como lo hizo el fenecido Santiago cuando fue Muy Respetable e ilustre Gran Maestro.

Así que el inconsecuente Orta persuadió al Muy Respetable e Ilustrísimo Gran Maestro Nicolás para que condenara a Jeremías con palabras. Utilizando la respetabilidad de la oficina del Muy Respetable e Ilustre Gran Maestro y el instrumento propagandista de la Gaceta Semanal, se tramaron las letras en un artículo difamatorio.  Donde se presentaban hechos que nunca ocurrieron. Pero quien pondría en duda la palabra de un Muy Respetable e Ilustre Gran Maestro.

Esa es la naturaleza de la fraternidad en la isla.



viernes, 6 de junio de 2014

De Visita





Por Jeremías Martell


Otra de las grandes mentiras que le habían dicho a Jeremías fue: La Fraternidad es universal. Le habían dicho que no importaba a que parte del mundo fuera, si había una logia sería bienvenido. Un hermano de la fraternidad lo es aquí y en todas partes.

Cuantas mentiras.

La primera vez que Jeremías visitó una logia fuera de la isla fue en EE.UU. Él creyó la mentira de que la fraternidad es universal y visitó una logia propiamente ataviado con la indumentaria de las logias de la isla. Pero no pudo entrar en la reunión (o más bien no lo dejaron entrar). En la isla se les olvido, o meramente fueron negligentes, en instruirlo propiamente en los usos y costumbres necesarios para poder visitar una logia del extranjero.

El insularismo también se había entronizado en las logias del país.

También la envidia se apoderaba de los hermanos del Respetable Logia Hijos del Luz del Alba. La mayoría eran unos pobretones que jamás habían salido de la isla. Tal vez por eso no sabían los usos y costumbres. Además, los brazos caídos de Ramona y Sebastiana le negaron a Jeremías una carta de presentación.

Eventualmente Jeremías aprendió por su cuenta a como visitar logias.

Seis años mas tarde los roles se habían revertido. Ahora Jeremías era un miembro de la fraternidad en las logias de los EE.UU. y visitaba las logias de la isla. En la isla no pudo entrar a la reunión.

Su visita a la logia ocurrió un par de meses luego de su renuncia a la fraternidad en la isla. Lo que Jeremías mantuvo en secreto, otro dentro de una larga línea de secretos con sus hermanos de logia, es que era miembro de varias logias en los EE.UU. Que su renuncia al corrupto Gran Oriente Nacional y Soberano sólo fue como un desprecio simbólico a las sabandijas que estaban en el poder y salirse de la jurisdicción que ellos controlaban. Obteniendo una especia de “Inmunidad Diplomática”.

Esa renuncia causó gran odio en los líderes del Gran Oriente Nacional y Soberano. Todos quieren ser parte de la fraternidad. Nadie la quiere dejar. Jeremías era una anormalidad… un paria.

Jeremías no sería perdonado. Como mujer despechada, en violación de los usos y costumbres, él no sería bienvenido en las logias del país. Independientemente de su estatus activo como Hermano de Logia del Tercer Grado (y más) en pleno uso de sus derechos como hermano visitante.

A nadie le sorprendió que cuando Jeremías visitó a la Respetable Logia Jerusalén, durante la visita de los oficiales del Gran Oriente Nacional y Soberano, no lo dejaron entrar a la reunión.

En la típica cobardía de los grandes “Hermanos de Logia” buscaron a uno de los amigos de Jeremías para que le dieran la notica.
-Que vengan y me digan ellos porque no puedo entrar.
Le contestó a Cesar, calmadamente y con una gran sonrisa, cuando le dio el recado.

En unos minutos llegó al portal de la logia el Diputado Gran Maestro Orta. Éste era otro en una larga línea de fracasados que buscaba algún 'sentido de vida' en la logia. Un politiquero verdaderamente despreciable, un gran discípulo de Santiago, fue uno de los que se benefició de la derrota de éste. Orta era más mediocre que su antecesor Carlota. Nadie dudaba que algún día llegara a ser Muy Respetable e Ilustre Gran Maestro.

La hipocresía de Orta era tal que cuando intentaron expulsar a Cesar de la fraternidad, permaneció en cobarde silencio. Pero ahora saludaba y hablaba con Cesar como si fuera su más cercano amigo.

Ser cobarde estaba codificado en los genes de Orta. No conforme con enviar a otro con un recado, ahora que tenía que hablar con Jeremías, trajo a su pandilla. Lo cual aprendió en la fraternidad Alfa Omega. Porque al capitulo al que pertenecía le conocían como los Alfa Bestias (por lo violentos que eran).

Su pandilla, Bernardo, el nuevo Diputado Gran Maestro para el Distrito Sur. Jeremías lo conocía por las acusaciones que le habían hecho en su escuela por hostigamiento sexual. Lambido, el Gran Educador de Distrito, otro ser inconsecuente para la sociedad que nadie conoce fuera de la fraternidad. Además de otros jóvenes lacayos que Jeremías no conocía. Debían ser los musculosos sin sesos de la padilla fraternal. Y Cesar.

Al ver el espectáculo de flexión de sus fuerzas Jeremías sonrió. “Tanto miedo me tienen que necesitan a todos estos”. Como patanes de barrio rodearon a Jeremías, como lo hacen cuando le van a dar una golpiza a alguien. Con caras serias y temerosas miraban a Jeremías, quien continuaba sonriendo en satisfacción.

-Tú renunciaste a la fraternidad, no puedes entrar.

Le dijo Orta como el encopetado patán que era. Con sonrisa burlona Jeremías le contestó,

-Aquí están mis documentos de viaje.

Documentos de sus logias en EE.UU. que los certificaban como un Hermano de Logia en pleno uso de sus derechos fraternales. Con extremo desdén tomó los documentos de Jeremías, se medio puso sus anteojos y simuló leerlos.

-Yo no sé si esta logia existe… tampoco sé si ese emblema es uno regular…

Le contestó mientras miraba a los patanes que esperaban con ansias alguna señal para golpear a traición a Jeremías.

Siempre con una sonrisa burlona y sonidos llenos de sarcasmo, Jeremías le citó el procedimiento correcto para retejar a un visitante. Lo cual enfureció al Diputado Gran Maestro Orta. “A mí no me importa” fue la contestación que dio. Luego empezó a cantinflear hábilmente como hace todo hermano de logia cuando es enfrentado con la verdad.La sonrisa de Jeremías se tornó en una carcajada cuando Orta dijo: Esa es la jurisprudencia de aquí. 

Lo cual era más que ridículo. Porque Orta nunca citó jurisprudencia alguna cuando ilegalmente intentaron expulsar a Cesar.

“Desenmascara al Hipócrita”

Al Orta y su pandilla de patanes de barrio huían al templo Jeremías continuaba sonriendo de forma burlona y condescendiente. No. Una sonrisa triunfar. Otra vez Jeremías los había derrotado y revelado la verdadera media de esos que se llaman Hermanos de Logia.

viernes, 2 de mayo de 2014

Divorciado/Desaforado





Por Jeremías Martell


Sentado en el Gran Trono del Gran Templo del Gran Oriente Nacional y Soberano, el Muy Respetable e Ilustrísimo Gran Maestro Santiago agonizaba. No por la grandeza del templo o la gravedad de su cargo, sino porque en unos instantes lo dejaría. Ahora el sería un EX Gran Maestro.

Su silente agonía aumentaba al escuchar quien sería su sucesor.

El Respetable Hermano Martin, el Presidente de la Gran Comisión de Elecciones, anuncio,

-Muy Respetable e Ilustrísimo Gran Maestro, los hermanos de la fraternidad han expresado su voluntad mediante el voto… el nuevo Muy Respetable e Ilustrísimo Gran Maestro será… el Muy Respetable Hermano Nicolás…

Entre los aplausos y vitoreo, ese nombre hizo estremecer a Santiago hasta lo más profundo de su alma. Pero no lo dejo saber. Las lágrimas de dolor las suprimió con una falsa sonrisa. Un apretón de manos y el eventual abrazo fraternal escondían su decepción. El pueblo de la fraternidad le dijo “no” a Santiago.

Él no apoyaba a Nicolás. Si algo Santiago apoyaba a la competencia de Nicolás… a su Diputado Gran Maestro, Carlota. Con ella en el poder, Santiago continuaría teniendo influencias en el Gran Oriente Nacional y Soberano.

Con Nicolás, no.

Nicolás había tratado infructuosamente de destronar a Santiago. Nunca pudo. Sin embargo, con cada nueva elección Santiago perdía votos... y Nicolás los ganaba. Santiago no estaba seguro que ganaría la elección una vez más. Así que no buscó la reelección… y apoyo a Carlota.

Desde su Gran Trono, al entregar el gran mallete (símbolo de la autoridad del Muy Respetable e Ilustrísimo Gran Maestro) Santiago veía quien verdaderamente era Nicolás. Ya que, como todo “personaje” de “importancia” en la fraternidad, tenía múltiples esqueletos en su pasado.

Los hermanos de logia que votaron por Nicolás obviaron, o simplemente no sabían, que en algún momento su licencia para ejercer su profesión le fue revocada. Igualmente obviaron su primer divorcio. El cual fue uno contencioso. Donde hubo acusaciones de maltrato conyugal. Su divorcio fue tan escandaloso que se escribieron parceles noticiosos sobre el asunto. Para la gran vergüenza de la fraternidad, la foto que usaron para identificar a Nicolás fue la oficial de él como Muy Respetable e Ilustrísimo Gran Maestro. Por ese era el título que ostentaba cuando se divorció.

Lo cual fue muy provechoso para Nicolás. Porque dentro de la fraternidad el Muy Respetable e Ilustrísimo Gran Maestro es un ser infalible e inviolable. Nadie se atrevió a pedir lo que se hubiera pedido a cualquier hermano de logia… un proceso penal para la expulsión... o si querían que mantuviera la dignidad, la renuncia.

Santiago sabia muchos más de los pecados que había cometido Nicolás… eligió quedarse callado... los hermanos lo habían rechazado.

viernes, 4 de abril de 2014

En el Olvido




Por Jeremías Martell

Santiago odiaba recibir cartas. Se había convertido en una inevitable maldición ver al cartero dejar las cartas en el buzón de su casa.

Cuando era un Muy Respetable e Ilustre Gran Maestro tenía a un criado que le servía de secretario. Quien abría, leía y resumía las múltiples misivas que resibía. Además, ese criado utilizaba su criterio y desechaba las cartas inconsecuentes, traía la atención de Santiago las que merecían ser leídas  por alguien de su alta jerarquía. En ocasiones, endulzaba las cartas que con el veneno de las letras le hubiera incomodado. Inclusive aminoraba los efectos de las cartas que traían malas noticias.

El criado Salomón le servía muy bien a su amo. Cuando era Muy Respetable e Ilustra Gran Maestro su vida le era más fácil. Santiago, ya no lo era.

Se había fraguado una rebelión contra su mandato divina y justamente ordenado. Los irrespetuosos y desobedientes a la figura del Muy Respetable e Ilustre Gran Maestro, que era él, cada vez eran más. Mientras, quienes lo apoyaban incondicionalmente (como debía ser) cada vez eran menos. Sólo los más leales quedaron hasta el final.

Esa rebelión había sido demasiado para su salud, tanto mental y emocional, como física. Así que decidió ‘retirarse’ del Trono que le pertenecía como Muy Respetado e Ilustre Gran Maestro.

Santiago tenía la esperanza que si dejaba a Carlota, su diputado, reinar en su Trono por los meses previos al proceso eleccionario, ella podría ganarlo. De esa forma alguien muy cercano a él, quien le debía, quien lo escuchaba cuando llamara, estaría en el Trono que él abandonaría ‘voluntariamente’.

No fue así.

Carlota perdió las elecciones, y quien fue por mucho tiempo fue el rival de Santiago, asumió el poder del Gran Oriente Nacional y Soberano. Fue un día muy triste para Santiago cuando tuvo que rendir su Trono y Cetro al afro caribeño que se lo había arrebatado en las elecciones. Más tristeza sintió cuando recibió la carta confirmando la aplastante victoria de ese negro y los nombramientos que había hecho.

Casi la totalidad de los partidarios de Santiago habían sido desterrados de las posiciones de poder. Ya fuera por votación o por nombramiento la influencia de Santiago en el Gran Oriente Nacional y Soberano había sido, para todos los efectos prácticos, anulada.

Sólo le quedaba la influencia y prestigio que podía tener un Ex Gran Maestro enfermo.

Ver al cartero con sus sobres en mano sólo le hacía recordar que él lo pudo evitar todo. La carta que le escribió Arístides fue una advertencia de lo que podía pasar. Santiago sólo se obsesionado en castigar a quien la había inspirado. Comenzó con una campaña que lo único que logro fue crear más detractores. Quienes gustosamente se unieron en cofradía de odio.

Hasta el propio Jeremías, fuente de dolor e inspiración, se lo advirtió. Le dijo que tenía que controlar la situación o se saldría de control. Pero quien sería tan osado de retar la autoridad del Muy Restable e Ilustre Gran Maestro, se preguntó en ese momento Santiago. El descartó a todos los que le dijeron que la carta inspirada por Jeremías no tenía mentiras o maldad.

Esa carta sólo la realidad que Santiago no quería ver.

Esa oscura musa tenía que ser purgada de la fraternidad. Como “buen” hermano de logia que era, Jeremías tendría que aceptar su exilio, pensó Santiago. Era su decisión como Muy Restable e Ilustre Gran Maestro y tenía que ser respetado y obedecido. Muchos hubieran obedecido, como Ricardo y Luis Eduardo obedecieron el comando al exilio. Muchos se hubieran sometido a la voluntad de Santiago y suplicado el perdón y jurar obediencia.

No Jeremías. Quien escribió…. y escribió. Cartas, panfletos, proclamas, cuentos, ensayos y artículos...

Eso inspiró a otros y se desembocó en un torrente de cartas… de amigos, hermanos y anónimos. Todas llenas de reclamos y reproches. De cosas que Santiago no quería leer. Por mucho tiempo el criado Salomón lo protegió de esas cartas. Pero Santiago tuvo que deshacerse de su criado. En la Isla al negro que se le acusa de algo, siempre será culpable.

Quien lo reemplazo no era tan eficiente como el negro Salomón. Un casi blanquito que no quería proteger a Santiago… y el torrente de cartas aumento. Las peores eran las escritas por Jeremías.

Un impertinente.
Un desobediente.

Santiago le ordenó callarse. Le ordenó que dejara de escribir. Pero no lo hizo. Continúo en todos los medios posibles. El nombre de Jeremías era una maldición que se manifestaba en cartas. Estas inspiraban a la desobediencia.

Santiago les había ordenado a todos los miembros del Gran Oriente Nacional y Soberano a no leer las cartas. A evitar todo contacto con Jeremías. Los hermanos de logia lo desobedecieron. Leían las cartas y eran inspirados a la desobediencia. El corazón de Santiago gritaba de la angustia.

Ahora, el cartero traía más cartas. En su mente y corazón Santiago sospechaba lo que había en ellas. Aun así las recibió y gran aprensión sintió cuando vio el Sello del Muy Restable e Ilustre Gran Maestro en una de las cartas. El que fue su sello.

Sentado en su sala Santiago miraba el sobre que guardaba su carta. Qué el nuevo Muy Restable e Ilustre Gran Maestro me habrá enviado, hubiera sido una pregunta pertinente que Santiago no quería pensar. Santiago ya sabía lo que en ella encontraba. De manera súbita, sin ceremonia y rasgándola con plena intensión de ultrajar el sobre, Santiago liberó la carta.

Su corazón salto una palpitación.

Su rival había perdonado a Jeremías. Lo había restaurado a la fraternidad. Con un plumazo había deshecho todos los esfuerzos de Santiago en perseguir a un irrespetuoso. Hasta rectificó todos los libros para que reflejaran que nunca fue expulsado o suspendido.

Su pecho se apretaba de la angustia. No sólo tuvo que abandonar el Trono que tanto amaba, el que en gloria ocupaba su rival, ahora su principal detractor estaba en pleno goce de sus derechos de la fraternidad.

Santiago continuaba leyendo la carta… sus maquinaciones no sólo eran reveladas en la carta para todos conocer, sino que también eran deshechas. Todos sus esfuerzos y sacrificios se desmoronaban mientras más leía.

Lagrimas se enjugan en sus ojos. Entre ahogados sollozos el aire le faltaba. Involuntariamente estrujaba la carta con su mano izquierda. Santiago no podía creer lo que estaba sucediendo. Su visión se nublaba al ver el nombre de Jeremías.

Santiago intentaba moverse pero no podía. El dolor era demasiado. El respirar difícil. La impotencia. Mirando la estrujada carta, viendo el nombre Jeremías Martell, Santiago colapso… nunca se recuperó.