viernes, 15 de enero de 2016

Lo Próximo…





Ya no publicaré en este blog… Me dedicaré a escribir el segundo volumen de Historias de la Fraternidad.

Espérenlo en el 2017. En este volumen leerán de:

-La Saga de la Agüita Amarilla…  de como Arístides entrampó a su hermano de iniciación para obtener el Trono de la Logia…
-La Soledad de Ramona… al ser relegada al olvido cuando ya no le era provecho a sus hermanos de logia.
-La Caída… de como Aloisia fue expulsada de las logias.
-Arrogancia… la suspensión de los derechos de logia del Hermano Orta
-Transición… del deceso de Carlota.

Y muchas historias más de los hermanos de logia…

Fraternalmente,

Jeremías Martell

Pd. Mientras seguiré publicando los recuerdos de mis amores en el blog, De las Falsas Misoginias  http://misoginias.blogspot.com/

viernes, 18 de diciembre de 2015

Una Vez Más




Por Jeremías Martell

Jeremías entró  una vez más al templo de la logia. Con todas las medallas y regalías que lo identificaban como un distinguido hermano de logia. Quería ver las caras de sus antiguos hermanos. Quería ver a sus adversarios al verlo de pie y al orden, en pleno uso de sus derechos en la fraternidad.

Parado entre columnas, con sus regalías en mano, Jeremías sonreía en extremo placer. Esta era una de las grandes victorias de su vida. Jeremías no tenía que decir algo. Sólo estar allí. Ese era el gran miedo que tanto le tenían. Las expresiones de disgusto y horror en las caras de sus adversarios. Confusión en la de sus antiguos hermanos y expectativas en las de sus pocos amigos.

Sin la cortesía o el decoro esperado en la logia se dirigió a la puerta del templo en salida triunfante. Pero antes de salir, en tono y manera casual dijo,

-Venerable Maestro, ya han caído tres de mis detractores… y los que faltan.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Lo que quiero… Lo que quieren



Por Jeremías Martell

Ante las injurias de los hermanos, en especial de aquellos que no conocían de las atrocidades que la fraternidad perpetró contra él, Jeremías sonreirá. Era un gran gozo en su alma lograr que ellos se descubrieran a sí mismos. Que ellos le dieran la razón.

Porque con cada “azote”… con cada condescendencia… con cada injuria Jeremías lograba un triunfo. Porque cada injuria era una trampa en la que ellos cayeron era diseñada para ponerlos en evidencia. Cada vez que reaccionan era la demostración de un alma llena de culpa.

Tranquila y arrogantemente Jeremías les advirtió,

-Jamas permitiré que se olvide los agravios que se perpetraron contra los hermanos que ustedes abandonaron.

No les dejaré olvidar sus pecados… los perpetuaré en “papiro y tinta”. Los esparciré por todos medios posibles a todos los lugares que pueda para que todos sepan quienes verdaderamente son.

Mi promesa ante ustedes es esta…

Nunca olvidar.

Nunca perdonar.

sábado, 17 de octubre de 2015

Otro Año

Por Jeremías Martell

-Todos se han olvidado de ti...

Le dijo en gran triunfo Jeremías a la olvidada tumba del que en vida fuera un Gran Maestro. Habían pasado años desde su muerte y muy a pesar del estribillo que concluia con "mors non separate", sus hermanos de logia lo habían olvidado. Un Gran Maestro muerto ya le era inservible a los sicofantes de las logias.

La muerte de Santiago había sido un gran triunfo para Jeremías. En octubre de cada año celebraba su triunfo frente a la decrépita tumba abatida por los elementos.  La cual, al tiempo avanzar, era abrazada más y más por los yerbajos y alimañas de un lugar olvidado.

El verdadero testigo del amor fraternal.

Santiago no era el único altar mortuario que Jeremías visitaría. En febrero se jactaria de otro triunfo sobre la tumba de otro hermano caido... al los años pasar, más altares serían los que vistaría. Jeremías sobreviviría a todos sus enemigos...

viernes, 21 de agosto de 2015

La Logia… Un Edificio: En la asamblea (Parte 2 de 2)



Por Jeremias Martell

-Hermanos… esto no lo hago por mí, lo hago por el Hermano Marcos… quien ha trabajado tanto, y por tanto tiempo, por la logia y la Orden… lo hago por los otros hermanos de la logia… para que ellos se beneficien de su trabajo…

Como siempre lo hacía en la logia, el Viejo Marcos sentado en su silla y con ambas manos descansando sobre su bastón, escucha atentamente las palabras de Juan Leonardo y todo lo que se discutía en esa Asamblea. Esta vez un poco más, porque se está hablando de él.

Detrás de sus arrugas y gruesos anteojos, observaba cuidadosamente a los hermanos. Quería medir sus reacciones a lo que se estaba diciendo. Para, si fuera necesario, convencerlo o contrarrestarlo. Mucho se estaban jugando Juan Leonardo y el Viejo Marcos en esa Asamblea. Un discurso seria su instrumento. Porque el cabildear abiertamente para la aprobación de una medida estaba expresamente prohibido por la “Ley” de la Orden de los Trabajadores (aunque ya lo habían hecho).

En la preparación para su discurso Juan Leonardo y el Viejo Marcos no se apoyarían en la “Ley”. Tomarían otro curso de acción… evocar la compasión. El Viejo Marcos tendría que despertar la compasión en los Hermanos de Logia por un viejo enfermo en sus 80 años, que estaba sufriendo los embates de la vida de trabajo manual de un obrero.

El Viejo Marcos, en preparación a la Asamblea, visitó todas las logias que pudo… la acción de cabildear.

Quién no podía reconocer cuán grande fue ese sacrificio de ese viejo. Que en su avanzada edad visitaba logias. Haciendo eso ponía en peligro su seguridad. Muchas veces les recordó a los hermanos que él tan sólo cumplía con su deber fraternal. Luego a mitad del tradicional ágape, que concluía los trabajos de la logia, se levantaba abruptamente y dramáticamente por lo tarde que era. Aunque la compañía de sus hermanos era un placer, tenía que irse a su casa, poco a poco, en la soledad de la noche.

Claro, antes de su partida el Viejo Marcos se aseguraba de relatar una y otra vez la misma historia a los hermanos de otras logias. De cómo, a pesar de su constaste pobreza, había trabajado durante años por la logia y ahora la veía morir lentamente. De cómo a su avanzada edad y pobreza económica era muy poco lo que podía hacer para ayudar a mantenerla con vida… cuan impotente se sentía.

Los hermanos de las logias lo escuchaban… y se compadecían de su hermano en desgracia. Porque un “hermano en la necesidad es un hermano en verdad”.

-Hermanos, quién le negaría al Hermano Marcos los frutos de su trabajo. Que reciba lo que merece.

Con esas palabras, y ojos adornados por diminutas y falsas lágrimas, Juan Leonardo concluyó su elocución en favor de disponer “adecuadamente” de los fondos mortuorios de la Logia Fatum et Cadendo.   

viernes, 17 de julio de 2015

La Logia… Un Edificio: En la asamblea (Parte 1 de 2)



Por Jeremias Martell

-Queridos Hermanos…

Con voz  matizada para el dolor y la pena Juan Leonardo comenzó su breve discurso en la asamblea Bienal de la Orden de los Trabajadores.

-Es con gran pena que les tengo que informar oficialmente lo que todos ustedes, mis queridos hermanos, ya saben… la Logia Fatum et Cadendo ha cerrado sus puertas…

En todas las organizaciones fraternales de la isla no había evento más trágico que la clausura de una logia. Este era el más alto símbolo de la muerte. De que la organización  ya no era relevante, que la comunidad no veía a la logia como ese lugar al cual se debía pertenecer.

Más doloroso era cunado una logia cerraba sus puertas por la negligencia de los hermanos. Por ellos no haber hecho su trabajo fraternal en mantener y renovar su matrícula. En no hacer vivos los Dogmas Fraternales. Sobre todo, más que indignante, era cuando una logia cerraba por la mezquindad fraternal.

-Queridos hermanos... ahora que nuestra logia no es mas, tenemos que disponer de los bienes.

Continuó Juan Leonardo con su voz de pena y dolor, pero con un poco más de fuerza. Mientras hablaba gesticulaba y se movía en su sitio en el templo para que todos pudieran ver su expresión de profundo luto por su logia.

La disposición de los bienes de una logia muerta era un asunto terrible. En esa tarea los hermanos dejaban de ser hermanos y se convertían en meros animales de carroña. Desfachatadamente alimentándose de un cadáver.

Cuando una logia cerraba sus puertas lo que quedaba en las arcas, y si el edificio era de la logia,  tenía que ser repartido entre los hermanos (luego de pagar todas las deudas con el gobierno).  En la repartición de los bienes no importaba cuanto tiempo el hermano llevara en la logia, ni cuanto había sido su contribución a ese caudal. Sólo se necesitaba que estuviera “al día” en sus cuotas al momento del cierre para tener “derecho” a ese beneficio de muerte.

En la Orden de los Trabajadores todos ganaban con la clausura de una logia. El caudal mortuorio se repartía entre más “personas”… un tercio para la matricula, un tercio para la Gran Logia y un tercio para la Junta de Síndicos. Al tantos beneficiarse del cierra de una logia, no existía nada que alentara mantenerla a una logia operando con un puñado de hermanos que pagaban un puñado de cuotas. Más cuando la agonizante logia había amasado el suficiente caudal y adquirido las suficientes propiedades para silenciar las conciencias.

Para poder repartirse el caudal mortuorio sólo se requería la complicidad de los hermanos que participaban en la Asamblea Bienal de la Orden de los Trabajadores.

viernes, 19 de junio de 2015

La Logia… Un Edificio: Acuerdo entre hermanos



Por Jeremías Martell

Al Hermano Juan Leonardo de la Torre le gustaba hacer cenas en su casa. Disfrutaba de traer a los hermanos de logia para que vieran la opulencia en la que vivía. Que disfrutaran de los manjares que de su cocina salían. En esas cenas, se llegaron a muchos acuerdos… que tendrían efecto en la logia.

La Hermana Ramona, en su inmenso odio hacia el Hermano Juan Leonardo, llamaba a esas actividades las Cenas de las Langostas. Ella nunca fue invitada a alguna de esas cenas. Si hubiese sido invitada sabría que lo que servía era pollo. Aun así, perpetuaba los chismes de que todo aquel que no estuviera en concordancia con lo que ella o los otros Dueños de la Logia dictaminaban era porque se había vendido por una langosta.

En los meses finales de vida de la Logia Fatum et Cadendo, el Hermano Juan Leonardo organizó muchas Cenas de Langosta. Los pocos hermanos de esa logia, de la disminuida Orden de los Trabajadores, fueron muchas veces a comer el pollo en la casa de su hermano. Se tienen que tomar muchas decisiones. Qué se haría con los activos de la logia. Qué hermanos serían los agraciados. Quién sería la persona líder en los asuntos legales y ante la Junta de Síndicos y la Gran Logia.

Obviamente… el Hermano Juan Leonardo asumiría el liderato.

En esas cenas también decidieron que ellos se unirían a la Logia Hidalgos del Sur… y hasta hicieron una promesa de hacer todo lo posible para que el Hermano Juan Leonardo, eventualmente, asumiera la posición de Noble Maestro de Logia. Ya que ellos serían un “bloque” de votantes importante de esa logia. También quedaron en que harían todo lo posible por adornarla con los artefactos más valiosos que saquearían de su logia pronto por desaparecer. Harían de la Logia Hidalgos del Sur lo más parecida a la Logia Fatum et Cadendo.

El Hermano Juan Leonardo estaba complacido. Regresaría a la que fue su Logia Madre en triunfo. Con hermanos que lo apoyaban y que incrementarían la membresía (y las siempre importantes cuotas). Traía regalos que aportarían a la logia... y con una clara meta de que él seria el próximo Noble Maestro de logia.

Al terminar el ciclo de reuniones, el Viejo Marcos preguntó,

-Ahora, quién le va a decir al Noble Maestro de nuestra logia…